Última actualización: 25/Sep/2024 – 11:11 hrs.

“Ha muerto un justo. Llorarlo fuera poco. Estudiar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas.”
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¡Gracias Lico!AMISTAD PERENNE.
Grandes ejemplos de amistad se dan como una clara muestra de valores y sentimientos humanos. Y en nuestras familias y con nuestros Padres, tenemos ese modelo de afecto franco y perenne.
Por: Eligio Ramírez Arizpe.
Una amistad que data desde el año 1965. Una amistad formada por Ausencio González y Gloria Cortés con Eligio Ramírez y Olga Arizpe. Se originó en Guadalajara por medio de una institución llamada Club Nuevo León, creada y establecida años atrás por personas de ese estado norteño llegadas a radicar, por cuestiones generalmente de trabajo, en la Perla Tapatía, y que tenían en común esa añoranza por el terruño.
Para esa fecha de 1965, podemos enumerar a miembros de dicha institución que conformaron un grupo social con gran entusiasmo y empatía como Luis González Montemayor y Bertha Ríos; Ramiro Montemayor y María Julia Rodríguez; Salvador Montemayor y Alicia Tijerina; Tomás Elizondo y María Celsa Canales; Ramiro Martínez y Carmelita Martínez; Mario Leal y Alicia González; Guillermo Luna y Ruth Ballesteros; Ausencio González y Gloria Cortés; Eligio Ramírez y Olga Arizpe.
Cabe señalar que en el grupo del Club Nuevo León había más integrantes de diferentes edades que conformaban a su vez, sectores afines según sus coetáneos.
El Club llegó a rentar una casa en el Centro de la ciudad como punto de coordinación y reuniones estableciendo una cuota por cada miembro por concepto de renta y permaneciendo un tiempo bajo ese régimen de aportación monetaria. Posteriormente fue cancelado ese concepto de arrendamiento de inmueble.
En el caso del grupo aquí citado, continuaron las reuniones y en el ámbito social, se celebraban conmemoración de aniversarios o cumpleaños en las casas particulares de los festejados. Varias reuniones se llevaron a cabo en la casa de campo de Guillermo Luna y Ruth Ballesteros, algunas de las cuales fueron con las familias de todos los integrantes.
El matrimonio de Ausencio y Gloria, independientemente de su relación y convivencia con otras parejas del Club Nuevo León, tuvieron una conexión de amistad muy particular con Eligio y Olga. Una diferencia de 10 años en las edades de Chencho y Lico, no obstaron para captar ellos mismos, una concordancia en caracteres y costumbres cimentando una amistad entrañable. Tenían mucho en común. Pensaban igual y respetaban sus ideas y manera de ser. Una amistad ya con sólida madurez desde sus inicios y que el tiempo fue consolidando cada vez más.
Las reuniones entre las dos parejas se daban con amenas pláticas de horas de duración en una casa u otra o en restaurant, clara señal de vivencias de momentos gratos y apacibles, lo mismo con anécdotas y diálogos personales y de la familia que con temas de dominio y con sesgo bien puntualizado.
En el caso de Chencho y Lico, temas de política y negocios. En esas conversaciones duraderas con el tema de política, estaban totalmente actualizados con las noticias al día, sabían "santo y seña" de las decisiones en la gobernación que eventualmente afectarían en mayor o menor medida a todos y conocían los nombres de cada funcionario público, al nivel de Secretarías de Estado que influían en el acontecer en la cosa pública. Y sin faltar sus propios diagnósticos según las tendencias observadas y comentadas por ellos.
En el tema de negocios, era de especial interés para ambos, tanto la situación como los cambios en las planas directivas de Vitro, ya que nuevas asignaciones en la Organización en puestos importantes del grupo, podían significar algún cambio de estrategias del negocio del vidrio en envases y cristalería en cuanto a niveles de producción, distribución y costos, según las tendencias del comportamiento de la economía a nivel nacional, lo que iba ligado con el tema de política.
Todo acompañado de aquellos momentos placenteros de amistad y de aperitivos y bebidas en el discernimiento.
Y Gloria y Olguita forjaron también una amistad duradera que era el equivalente al calificativo de mejor amiga y considerarse casi como hermanas. La confianza otorgada mutuamente era y es innegable y sus sentimientos como personas y como Madres de familia eran asimismo de antonomasia y bondad con absoluto apego y amor a la familia.
Ese aprecio entre familias muy pronto cimentó las bases para una amistad que permanecería para la posteridad. La designación de compadrazgo vino como lógico sentimiento de afecto y respondía enteramente a la atención brindada en ese distintivo título de correspondencia recíproca.
El afecto extendido al ámbito familiar se reflejó también en el aprecio a los Papás de Chencho quienes vinieron desde Vallecillo, en un par de ocasiones, a inauguración de tiendas de Cristalería en Guadalajara y ahí tuvieron Lico y Olga el gusto de conocerlos. Posteriormente acudieron a Vallecillo, ese poblado del norte de Nuevo León de donde eran ellos originarios, a la celebración de sus 50 años de matrimonio.
Lico se adelantó al ser llamado a la presencia del Señor, en abril del año 1994 y Chencho, a su vez, partió a esa señal Divina en octubre del año 2022.
Ambos dejan en sus familias un legado invaluable de remembranzas y enseñanza de valores humanos sinigual. Su aportación en claros ejemplos de amor para con los suyos, tenacidad e indiscutible responsabilidad en el trabajo, impavidez e inteligencia ante vicisitudes durante su vida además del respeto y empatía en su entorno, nos indican su convicción a los más sublimes sentimientos de bondad, rectitud y humanidad.
Nuestra satisfacción y honra para ellos con todo nuestro amor.
Y la bendición y el consentimiento de Dios, son la recompensa.
Familia González Cortés.
Familia Ramírez Arizpe.







“Pienso que toda vida [...] se compone de puros instantes, cada uno de los cuales está relativamente indeterminado respecto al anterior, de suerte que en él la realidad vacila [...], y no sabe bien si decidirse por una u otra entre varias posibilidades. Este titubeo metafísico proporciona a todo lo vital esa inconfundible cualidad de vibración y estremecimiento.” (José Ortega y Gasset; «La rebelión de las masas»; 1929.)
En «El hombre y su circunstancia», Ortega y Gasset “nos recuerda que en estos tiempos no alcanza con una ética que determine si nos encontramos actuando bien o mal de acuerdo a parámetros abstractos y generales. En todo caso, de lo que se trata es de medirse cada cual consigo mismo y de exigirse desde la propia libertad y decisión lo que nadie exige externamente: el anhelo y empeño por alcanzar la propia perfección.” (Mora Perpere Viñuales; «Vida heroica y fidelidad a uno mismo: Una lectura desde el raciovitalismo orteguiano»; Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica; Vol. 60 Núm. 157; 2021; pp. 21-29.)
Ése fue Don Ausencio toda su vida: Siempre fiel a sí mismo, contra viento y marea.
