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AUSENCIO GONZÁLEZ LÓPEZ

(08/Ene/1933, Vallecillo, N.L. – 12/Oct/2022, Guadalajara, Jal.)



  

“Ha muerto un justo. Llorarlo fuera poco. Estudiar sus virtudes e imitarlas es el único homenaje grato a las grandes naturalezas y digno de ellas.”
(José Martí – Jul/1881)

“Su ausencia irá con nosotros como una presencia infinita.”

(Hugo Chávez – 28/Oct/2010)

  


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SEMBLANZA Y ANECDOTARIO

Ausencio González López llegó a Guadalajara, Jal. el ¿17 de mayo? de 1950 para tomar posesión como Gerente de Almacenes Mexicanos, S.A. con domicilio en Av. Libertad 17 –empresa filial de Cristales Mexicanos, S.A. (productor de vajillas y productos de vidrio) con domicilio en Galeana y Ejido, en Monterrey, N.L.

Doña Gloria Margarita Cortés Negrete –que trabajaba en Almacenes Mexicanos en ese entonces– nos cuenta:

–Siendo un chamaco de 17 años, ¿cómo era Don Ausencio de jefe? –le pregunto.

–Muy exigente. No toleraba el trabajo mal hecho. Me acuerdo que a los pocos días de haber llegado como Gerente nos juntó a todos en la oficina y nos dijo cómo quería que se hicieran las cosas de ese momento en adelante. Todos en la oficina se rieron de él. Yo fui la única que no me reí. Al día siguiente nada más estábamos él y yo, los corrió a todos, menos a mí.



El responsable de ese chamaco durante los siguientes 4 años fue su patrón Don Humberto Garza Domínguez; quien fue personalmente a Vallecillo, N.L. a hablar con sus padres y conseguir el documento firmado por su padre con el permiso por escrito para que Don Ausencio pudiera irse a trabajar a Guadalajara, Jal. (En 1950 la mayoría de edad se alcanzaba en México solamente al cumplir 21 años.)



Algo vio Don Humberto en ese chamaco ...

Ausencio González López, hijo de Leonides López Treviño (1900 – 1985) y de Ausencio González Ramírez (1901 – 1985), nació un frío domingo de invierno en Vallecillo, N.L. Cuenta su hermana Élida que su Mamá le platicaba que Cheché (así le decía su familia a Don Ausencio) había nacido sietemesino y muy chiquitito, que lo metía en una caja de zapatos rodeado de algodón para mantenerlo en calor, que le daba de comer con la puntita del dedo...

–¿Tenían miedo, Tía? –le pregunto.

–Como perdieron a su primera hija que se llamó como yo... Ya empezaba a caminar. Les dolió mucho. Batallaron bastante para encargar a Cheché: como 8 años. Y decía Mamá que escuchaba a su Papá decir: “Pobrecita de Mija, ese niño no se le va a lograr.”

Felizmente el abuelo materno de Don Ausencio se equivocó, gracias a los inmensos cuidados de su Mamá.


Su hermana Élida nos dice que esta es la primera foto de Don Ausencio.


Casi cinco años después que nació Don Ausencio, nació su hermano Nicolás Armando y quince meses después nació su hermana Élida.

Allí en Vallecillo los 3 crecieron y asistieron a la única escuela primaria que existía en el pueblo.



Al terminar la primaria Don Ausencio, su padre lo mandó a estudiar a Nuevo Laredo, a la famosa Escuela de Comercio “Bernardino del Raso”. Vivió en casa de su Tío Isidro (hermano de su padre) y su Tía Virginia Gallegos Alejandro, en la calle Mina 1317.

Contaba Don Ausencio que cotidianamente iba a la Carretera Nacional –Carretera Federal 85, que conecta la Ciudad de México con la frontera de los Estados Unidos en Nuevo Laredo pasando por Monterrey y por Vallecillo– acompañando a su Papá y que este exclamaba con asombro: “¡Qué país más poderoso!”, mientras juntos veían pasar la larga fila de tráileres estadounidenses circulando hacia el sur día tras día.

Por esos comentarios de su Papá, Don Ausencio decidió ir a conocer el país vecino cuando estuvo estudiando en Nuevo Laredo. Cruzó 'al otro lado' por primera vez el 19/Feb/1946. En el documento migratorio que le entregó el Consulado de la ciudad, y que le permitió cruzar la frontera, se lee que iba “a estudiar” y como referencia personal está anotado: “Ref. Rev. Tomas Lozano, Nuevo Laredo, Mexico.”



Elvira Rivera y Lulú González, sobrinas de Don Ausencio radicadas en Nuevo Laredo, me informan que este Tomás Lozano es nada menos que el párroco y vicario del templo del Santo Niño de Atocha de Nuevo Laredo: el cristero benefactor de Nuevo León y de los dos Laredos, Reverendo Monseñor Dr. Don Enrique Tomás Lozano (Teruel, España, 1894 – Laredo, Texas, 20/Jun/1957), fundador de los Caballeros de Colón en Nuevo Laredo.



Monseñor Lozano fue un gran benefactor social, se distinguió por la labor altruista llevada a cabo a favor de la niñez y juventud neolaredense. Fue un presbítero muy querido y apreciado por toda la ciudad de Nuevo Laredo ya que, desde 1932 y hasta que falleció, cultivó el bien y el amor a la humanidad desde esta ciudad. Su obra se proyectó a todos los confines de México e inclusive hasta el extranjero, donde siempre se le veneró y, hasta la fecha, se le llora.

Don Ausencio se graduó el 03/Jul/1948 de Tenedor de Libros y Taquimecanógrafo, siendo Tesorero de su generación. Desde chiquillo ya sabía cómo administrar bien el dinero.


En uno de los viajes de Papá a Monterrey, donde yo estaba estudiando, me invita a comer y ahí me cuenta cómo le hizo para terminar trabajando en Guadalajara:

–¿Cómo fue que entraste a trabajar a Cristales Mexicanos con Don Humberto? –le pregunto.

–Me había informado bien: En la entrevista no debía decir “NO” a nada. Cristales Mexicanos era una fábrica muy grande, producía vajillas y cristalería. Yo quería trabajar ahí.

–¿Como ahora es Vitro?

–Sí. Y me fue muy bien en la entrevista porque yo sabía hacer todo lo que él me preguntó. Al final de la entrevista me pregunta si sabía manejar...

–¿Y sí sabías?

–¡NO! –Papá empieza a reírse.

Entre risas me sigue contando:

“¿Y sabes manejar?”, me preguntó Don Humberto. “¡SÍ!”, le respondí muy seguro. “Muy bien. Necesito que me lleves. Vente.” Nos salimos a la calle, me dio las llaves de un Jeep, nos subimos, lo prendí y lo llevé a donde él quería... ¡TODO CALZADA MADERO EN PURA PRIMERA!

Papá estalla en carcajadas y yo también.

–¿Y no se dio cuenta Don Humberto?

–¡Claro! ¡Me estaba probando! Ya después aprendí a manejar bien. Me quiso mucho.

–¿Y cómo fue que te mandó a Guadalajara?

–A principios de 1950, Don Humberto acababa de abrir una bodega de la fábrica allá. Yo ya tenía un tiempo trabajando con él. Un día me dijo que necesitaba ayuda en el negocio en Guadalajara, que si me aventaba a irme a trabajar allá y yo le dije que sí. Tuvo que ir a Vallecillo a hablar con tus abuelos. Ellos no sabían dónde era Guadalajara.

Don Ausencio llegó a Monterrey el mismo año que salió de la escuela en Nuevo Laredo. Vivió en casa de su Tía Miquelita (hermana de su Mamá) y su Tío Miguel González Garza, en la calle Zaragoza 326.

Doña Gloria nos sigue contando:

–¿Qué hacía Don Ausencio en Cristales Mexicanos?

–Me dijo tu Papá que cuando entró a trabajar a la fábrica Don Humberto lo puso a hacer de todo: barrió, limpió baños, llevó y trajo encargos, hizo papeleo, llevó libros de contabilidad ... y así conoció el manejo de toda la fábrica. Después Don Humberto lo puso a vender. Eso era lo que más le gustaba a tu Papá. Era muy bueno vendiendo.

Una vez en Vallecillo, Don Humberto recabó el permiso para que Don Ausencio pudiera trasladarse a Guadalajara. El padre de Don Ausencio pidió a Don Humberto todos los detalles: qué iba a hacer, dónde iba a trabajar, dónde y con quién iba a vivir, etc. Una vez satisfechos los requisitos puso como condición ir él personalmente a Guadalajara para ver dónde viviría y trabajaría su hijo. Y así sucedió.

Don Ausencio llegó a vivir a la casa de huéspedes de Doña Lupe en la calle Madero 218 que ya había contratado Don Humberto, ubicada a 5 cuadras de Almacenes Mexicanos. La casona sigue ahí.



Su padre se lo encargó personalmente a Doña Lupe: “Hábleme inmediatamente por teléfono si ve que mi muchacho anda en malos pasos.” En Vallecillo había solamente un teléfono, en la única gasolinera que estaba en la carretera. El encargado de la gasolinera recibía las llamadas y mandaba a alguien a la casa de la persona para que fuera a contestar el teléfono.

Ya instalado en Guadalajara y asumido el puesto de Gerente de Almacenes Mexicanos, la tarea de Don Ausencio fue cubrir, además de Jalisco, toda la Zona Pacífico (Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Colima y Michoacán) y todo el Bajío (Michoacán, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí y Querétaro) y así lo hizo: puso a todo el personal a su cargo a vender y él mismo se la pasó viajando y vendiendo. De cada ciudad a la que fue envió una postal a sus padres en Vallecillo.

Don Ausencio abrió mercado haciendo cientos de clientes.

Así, Cristales Mexicanos se expandió en toda la Zona Pacífico y el Bajío de 1950 a 1956.

En marzo de 1953 inicia su noviazgo con su futura esposa: Gloria Margarita Cortés Negrete, secretaria en Almacenes Mexicanos cuando él asumió la gerencia en 1950. Los padres de Don Ausencio y su hermana Élida viajaron a Guadalajara un par de meses después para conocerla.

–Fuimos a cenar a un restaurante muy elegante en Av. Lafayette –me cuenta Doña Gloria.

Los padres de Don Ausencio y su hermana Élida quedaron encantados con la novia.

Hacia finales de 1956, recientemente fallecido Don Humberto, Vidriera Monterrey en plena expansión compra a Cristales Mexicanos (en 1951 ya había comprado a Vidriera Guadalajara), y todo el personal de Almacenes Mexicanos es trasladado a las instalaciones de Vidriera Guadalajara (donde se encuentra actualmente). Don Ausencio no estuvo de acuerdo con la nueva administración de la fábrica por lo que renunció un par de meses después de la compra.

En los primeros meses de 1957, Don Ausencio junto con dos compañeros de la casa de huéspedes, deciden irse a Monterrey y abrir una fábrica de vidrio: Él como el socio capitalista y encargado de ventas, otro encargado de la administración y el otro encargado de la fabricación. El proyecto fracasa rotundamente seis meses después de iniciado: los gastos iniciales, de planificación y de organización, y la renta de las instalaciones, maquinaria y del terreno de la fábrica acabaron con todo el capital de Don Ausencio antes de poder producir una sola pieza de vidrio.

“Con una mano adelante y otra atrás” Don Ausencio acude a su padre para que le preste dinero para regresarse a Guadalajara.

Después de ese fuerte revés económico y ya de regreso en Guadalajara, Don Ausencio se dedicó exclusivamente a vender: consiguió varias representaciones de diversas fábricas, entre ellas la de Tubos Alfa, y le fue muy bien. Era un vendedor nato.

A principios de 1958 Don Ausencio y Doña Gloria deciden casarse.

El padre de Doña Gloria, José María Cortés Vidrio (1902 – 1999) no era un tipo fácil: excesivamente celoso con sus hijas y “hombre de armas tomar” ya que había sido escolta de varios personajes encumbrados de Guadalajara.

Don Lázaro Jiménez, uno de los mejores clientes de Don Ausencio y muy amigo de Don José Cortés, se ofreció de intermediario para que la pedida de mano tuviera éxito. Don Lázaro “trabajó” a Don José durante unos meses. En septiembre de 1958, el padre de Don Ausencio viaja a Guadalajara y acompañado de Don Lázaro acuden a la casa de Don José, en la calle 20 de noviembre esquina Bartolomé de las Casas.

– Tu Papá se quedó esperando en la esquina –recuerda Doña Gloria.

Y como lo había previsto Don Lázaro –no así Don Ausencio– Don José concedió la mano de su hija y otorgó su permiso para la boda, la que se celebraría el 27 de diciembre de ese mismo año. Los novios se pusieron felices.

La boda se celebró en el Templo de Nuestra Señora de Aranzazú oficiada por Fray Lorenzo Flores Delgado OFM (1929 – 2021)



A Fray Lorenzo Flores se le debe mucha de la música de los cantos que hasta el día de hoy se le entonan a “La Generala” –la Virgen de Zapopan–, como “Albricias” y “La Pastorcita”.

– Tu Papá se tuvo que endeudar para casarnos y no le alcanzó: de regreso del viaje de bodas tuvo que empeñar la cámara para ponerle gasolina al coche y podernos regresar –continúa recordando Doña Gloria.

En el video de la boda se aprecia cómo el padre de Don Ausencio saca un rollo de billetes: ayudándolo a solventar los gastos que se estaban presentando.



1959: FUNDACIÓN DE CRISTALERÍAS GONZÁLEZ

Para principios del año 1959 –Don Ausencio ya contando con representaciones de fábricas muy importantes– los nuevos dueños de Cristales Mexicanos (renombrada Crimesa) lo buscaron para que también comercializara sus productos y los de otras fábricas del Grupo Vidriera Monterrey (que se convirtió en Grupo Vitro años después), entre ellas Cristalería, S.A. (Crisa). Le ofrecieron una buena negociación y Don Ausencio aceptó.

En el Centro de Guadalajara, Don Ausencio atendía a muchos clientes, entre ellos a Don Antonio Gómez que rentaba un local justo enfrente del Mercado Corona en la Av. Hidalgo 459, en el que vendía todo tipo de artículos para el hogar.

El Mercado Corona era considerado uno de los centros de compras más importantes de Guadalajara, ubicado a tan sólo dos cuadras de la Catedral, por lo que era visitado diariamente por cientos de clientes, tanto locales como foráneos.

En marzo Don Antonio le ofrece a Don Ausencio su local, se lo traspasaría “a puerta cerrada con lo que haya adentro”. Don Ausencio acepta de inmediato. Pide prestado para poder pagar el traspaso y se queda con el local, pensando que Don Antonio se lo dejaría con mercancía.

Para sorpresa de Don Ausencio, al abrir la cortina del local, este no tenía nada más que anaqueles y muebles desvencijados.

Sin desanimarse, acude a las fábricas que ya representaba para que le surtan la tienda a crédito. Las fábricas acceden debido a la excelente reputación de Don Ausencio, construida en casi una década con sus acciones y comportamiento, siempre alineados con sus valores y principios.

Endeudado a más no poder, Don Ausencio abre la tienda al público el viernes 08 de mayo.

–Yo estuve ahí el 10 de mayo: era un gentío compre y compre en ese local tan chiquito. Tu Papá estaba muy contento –recuerda con un inmenso gozo en su rostro Doña Gloria.

La tienda fue un éxito y a Don Ausencio le faltaba tiempo para atenderla debidamente porque siguió vendiendo los productos de todas las fábricas que representaba, por lo que busca ayuda.

Dada la desastrosa experiencia con aquellos dos amigos en 1957, Don Ausencio decide apoyarse en su familia. Habla con su hermano Nicolás que trabajaba llevando contabilidades en Sabinas Hidalgo, N.L. Le dice que necesita ayuda y le ofrece trabajo en la tienda.

Don Nicolás, que en ese tiempo estaba considerando emigrar a los Estados Unidos en busca de un futuro mejor, acepta. Se traslada a Guadalajara en junio y vive en la casa de Don Ausencio y Doña Gloria, en la calle Donato Guerra 407 esquina con Leandro Valle.

Así, los dos hermanos fundaron Cristalerías González “en ese local tan chiquito“.

A finales de febrero de 1959 Doña Gloria le dice a Don Ausencio que está embarazada. Se alegraron muchísimo.

El 26 de octubre de 1959 nace su primera hija. Debido a complicaciones posteriores el parto, la niña falleció a las pocas horas de nacida. Le pusieron por nombre: María.

El fallecimiento de su primogénita fue un suceso terrible para los dos.

La tienda junto con las representaciones que ya tenía Don Ausencio estaban produciendo frutos. Hacia finales de 1959, los dos hermanos hablaron y convinieron unirse en sociedad: Don Nicolás aportó su parte correspondiente y así se hicieron socios 50% / 50%. De esta sociedad nació oficialmente el nombre comercial “CRISTALERÍAS GONZÁLEZ”.

Cristalerías González

1960–1976: EL AUGE DE CRISTALERÍAS GONZÁLEZ

En abril de 1960 Don Ausencio pudo comprar su casa de 192 m2, aunque muy lejos de la ciudad, en la Colonia Chapalita.

Para 1961 las ventas de la tienda ya se habían duplicado. El negocio crecía mes a mes de manera sostenida, gracias a la dedicación y al trabajo constantes de los dos hermanos.

Don Ausencio deja las representaciones para dedicarse 100% a su propio negocio y atender a su familia, ya que su primer hijo había nacido el 13 de enero. Le pusieron por nombre: Ausencio.

Hacia finales de 1961, Don Lázaro Jiménez (sí, aquel cliente que hacía tres años acompañó al padre de Don Ausencio a pedir la mano de su ahora esposa) les dice a los hermanos que estaba por desocuparse un local de 180 m2 enfrente del Mercado de San Juan de Dios en la calle Dionisio Rodríguez 49, a unas puertas del suyo. Era una oportunidad imperdible.

Don Ausencio y Don Nicolás, sin dudarlo un instante, consiguen quedarse con el local y en febrero de 1962 ahí abren la segunda tienda.

El 12 de agosto de 1962 nace el segundo hijo de Don Ausencio y Doña Gloria, le pusieron por nombre: Gerardo.

Cristalerías González seguía creciendo.

En 1963:
  • Compran su primera bodega: una finca de 2 pisos en 300 m2 en Calz. Independencia Nte. 765 esquina Eulogio Parra, en la que inician el negocio de mayoreo.
  • Construyen en 250 m2 un edificio de departamentos con local comercial en planta baja en Manuel Acuña 1480, en el barrio de Santa Tere, a media cuadra del Mercado de Santa Teresita. Y ahí, en junio, abren la tercera tienda.


El 28 de enero de 1964 nace el tercer hijo de Don Ausencio y Doña Gloria, le ponen por nombre: Eduardo.

El 22 de enero de 1966 nace la segunda hija de Doña Gloria y Don Ausencio, le ponen por nombre: Mónica.

Para 1966, las ventas ya eran diez veces las de 1959 de la primera tienda, construyen una gran bodega de 2,000 m2 en Calz. Independencia Nte. 960 para poder dar cabida a toda la mercancía que demandaban los clientes tanto de menudeo como de mayoreo.

Ese mismo año Don Ausencio logra comprar un terreno de 504 m2 ubicado exactamente detrás de su casa.



En 1967, el empresario Roberto Orozco Castellanos (Almacenes Roberto Orozco) había presentado a la Cámara de Comercio de Guadalajara una propuesta para abrir un centro comercial como los de Estados Unidos. La propuesta consistía en incursionar en una actividad desconocida no sólo en Guadalajara, sino también en el resto de la República, ya que partía de la premisa de que el crecimiento de la población y de la zona urbana continuaría hacia el sur en los siguientes años, demandando los miles de consumidores un comercio más moderno. La propuesta se fundamentó sobre la base de que Guadalajara necesitaba una zona comercial que descentralizara las actividades que se llevaban a cabo en el Centro Histórico de la ciudad y que a la vez fuera cómoda e incentivara el comercio, el turismo y la vida social.

Para ese entonces Don Ausencio y Don Nicolás ya eran considerados “miembros” por la clase empresarial de Guadalajara y fueron invitados al proyecto.


El 23 de septiembre de 1967 nace la tercera hija de Doña Gloria y Don Ausencio, le ponen por nombre: Sandra.

El 10 de enero de 1968, apoyados por el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Medina Ascencio, se inicia la construcción del Centro Comercial Plaza del Sol en un predio de once hectáreas en forma de triángulo entre las avenidas López Mateos y Mariano Otero, que estaría respaldado por los mejores y más selectos comercios de Guadalajara:

  • ALMACENES CHALITA (Ropa para damas, caballeros y niños).
  • ALMACENES FRANCO (Telas, ropa y artículos de mercería).
  • ALMACENES ROBERTO OROZCO (Ropa para caballero).
  • CASA BARUQUI (Tienda especializada en ropa).
  • CRISTALERÍAS GONZÁLEZ (Loza, vajillas, cristalería, candilería y porcelana para el hogar).
  • DROGUERÍAS LEVY (Farmacia).
  • FÁBRICAS DE FRANCIA (Almacén comercial).
  • FERRETERÍAS CALZADA (Ferretería y tlapalería).
  • CADENA (Tienda departamental de prendas de vestir para el sector popular).
  • LA MUÑECA (Mercería y perfumería).
  • MAXI (Supermercado y tienda de descuentos).
  • MUEBLES BERTHA (Mueblería).
  • VARON (Bonetería).

Hacia finales de 1968, en la calle Industria 44 B, a media cuadra de la Calz. Independencia Nte., en el barrio de San Juan de Dios, Cristalerías González abre su cuarta tienda.

El 25 de noviembre de 1969, día de la inauguración de Plaza del Sol, Cristalerías González abre su quinta tienda, la más grande de todas: 450 m2.



Cabe destacar que Plaza del Sol fue la primera plaza comercial de Latinoamérica y, aunque el pronóstico del concepto no era nada alentador, en muy poco tiempo se convirtió en un punto central de comercio, turismo, y de reunión y esparcimiento para la sociedad de Guadalajara y sus visitantes.

Ese mismo año de 1969, a un lado de la gran bodega, los hermanos construyen un edificio de tres pisos en 250 m2 para albergar las oficinas centrales de Cristalerías González.

De 1970 a 1974 continúa la expansión:
  • En marzo de 1970 abren su sexta tienda en Santa Mónica 107 esquina Independencia, frente al Mercado Corona.

  • En abril de 1970 abren su séptima tienda en Garibaldi 818, frente al Mercado de Jesús; y su octava tienda en Industria 1621, en el Barrio de San Juan Bosco.

  • En junio de 1970 abren su novena tienda en la parte frontal de las oficinas centrales en Calz. Independencia Nte. 970, Col. Independencia.
  • En julio de 1972 abren su decima tienda en la reciente Colonia del Fresno, al occidente de la ciudad.
  • En diciembre de 1974 abren su onceava tienda en Plaza Patria, al norte de la ciudad (un proyecto implementado con la misma fórmula ya ensayada en Plaza del Sol).

En 1972, los hermanos compran un terreno de 1,388 m2, en cabecera de manzana, en la Av. 18 de Marzo en la Colonia Las Águilas, ubicada al sur de la ciudad al final de la Av. López Mateos (a partir de ahí ya seguía la carretera), con la intención de fraccionar dado que la ciudad seguía creciendo hacia el sur.

“Las Águilas” debe su nombre a dos grandes esculturas de piedra tallada de unos 20 metros de altura cada una que se distinguen por tener la cabeza de un águila en la parte superior y sus respectivas patas en la base rectangular, ambas se encuentran mirándose una a la otra frente a frente, separadas por la entonces carretera federal Guadalajara - Barra de Navidad / Manila. Este monumento fue terminado de construir en septiembre de 1964 para ser la puerta principal del ingreso a la ciudad por dicha carretera. Fue a partir de esa fecha que, hacia el norte, la carretera tomó el nombre de Av. López Mateos.

Por cierto, antes de que se empezara a fraccionar la Colonia Las Águilas, al lado de la escultura del águila derecha yendo hacia el sur, se construyó en 1965 el parque de diversiones “El País de Magusín”, en forma de castillo al estilo Disneylandia y dentro de sus instalaciones tenía una autopista con carritos Rolls-Royce miniatura, hipódromo, dos trenes, teatro, cine, pistas de patinaje, columpios, resbaladeros, bimbaletes y espiro-bol. En el teatro actuaban la Bruja Pichicata y la Bruja Tragaldabas, y también el Mago Bellini y el Pato Pánfilo, mis preferidos. Don Ausencio me llevaba de chiquillo los domingos. Una vez, ante mi insistencia, me dio permiso de subirme a uno de los carritos para dar una vuelta a la autopista. Mi primera vez. Me dio miedo al pisar el acelerador. Don Ausencio se dio cuenta y se fue corriendo detrás de mí durante toda la autopista, cuidándome, diciéndome qué hacer. Fue uno de los días más emocionantes y felices de mi vida. Ya no me volví a subir porque cerraron el parque.

En 1971 “El País de Magusín” cerró debido a la poca afluencia de público, a pesar de que pasaban muchos anuncios en la televisión y en los periódicos, porque se encontraba muy lejos del Centro de la ciudad y los camiones no llegaban hasta allá; sólo las familias que tenían automóvil propio iban, pero muy pocas contaban con uno. El parque fue demolido.

Entre 1971 y 1973 Don Ausencio edifica una casa en el terreno que había comprado en 1966: construida y amueblada totalmente al gusto de su esposa hasta el más mínimo detalle. El 11 de septiembre de 1973 la familia se muda a dicha casa y allí vivió Don Ausencio hasta el día de su partida.

En 1973 nace La Gansita González

De 1976 a 1979 Don Ausencio incursiona en el mercado de la ropa para chavos a petición de su hijo mayor, quien abre Boutique Blues. Era la época dorada de las Discotheques en Guadalajara: Barba Azul, El Molino, The Plantation ...

En 1976 Cristalerías González inicia el negocio de cambaceo y también empieza la construcción de un edificio en el barrio de San Juan Bosco con 10 departamentos y planta baja para punto de venta en un terreno de 700 m2.

1977–1980: CRISTALERÍAS GONZÁLEZ, CONSOLIDACIÓN Y CRECIMIENTO EN TIEMPOS DE CRISIS

En 1976, México experimentó una de las crisis económicas más severas de su historia. La tasa de crecimiento de la economía de 6% anual en promedio desde el final de la Segunda Guerra Mundial, bajó a solamente 2.1%. Además de la recesión económica, había una tasa de inflación del 27% al final del año. El sector externo de la economía se habia deteriorado dramáticamente; existía un déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de 3 mil millones de dólares y una deuda externa total (pública y privada) de más de 22 mil millones de dólares. Aunado a ello, muchos empresarios habían transferido buena parte de sus fondos al exterior, sobre todo a bancos en los Estados Unidos, lo que ejerció mayor presión para que se devaluara el peso por primera vez desde 1954.

El 31 de agosto de 1976, después de 22 años, se devalúa el peso. El entonces Secretario de Hacienda, Mario Ramón Beteta, anunció que “considerando que la paridad fija es una 'camisa de fuerza' para nuestra economía, el Gobierno Mexicano determinó poner a flotar el peso” para que fuera el mercado el que fijara su auténtica paridad en relación con el dólar.

El peso mexicano que ya traía a cuestas la crisis provocada en 1971 por el sistema monetario internacional, cuando el dólar estadounidense perdió su valor en el mercado mundial luego de anunciar que no pagaría una onza troy de oro por cada 35 dólares como lo había venido haciendo desde 1944, al haber mantenido fija su paridad con el billete verde, obviamente, también se había devaluado. El dólar pasó de 12.50 pesos a 20.00 pesos para finalizar el año.

En 1977 Don Ausencio y Don Nicolás buscan ayuda para sortear la crisis económica, y contratan a uno de los más importantes despachos de asesoría y consultoría fiscal y empresarial ubicados en la ciudad de México.

La estrategia que se decidió fue la creación de un Holding empresarial, fundando así el “GRUPO GONZÁLEZ” en el transcurso de cuatro años.

De 1977 a 1980 crean las siguientes empresas:
  • 1977. Empresa para proveer todos los servicios contables, administrativos, de publicidad y de marcas comerciales a todas las empresas del grupo y también a terceros.
  • 1978. Empresa para proveer todos los servicios de adiestramiento, capacitación y desarrollo a todo el personal del grupo y también a terceros.
  • 1978. Empresa para proveer el servicio de vehículos de transporte a todas las empresas del grupo y también a terceros.
  • 1979. Empresa para proveer de bienes inmuebles al grupo y también a terceros.
  • 1979. Empresa para proveer de capital a las empresas del grupo (formalmente, el Holding del grupo).
  • 1980. La segunda empresa de cambaceo.
  • 1980. La segunda empresa para la distribución y venta al mayoreo. Esta empresa ubicada en México, D.F.

El 22 de octubre de 1977 se inaugura la más grande tienda de Cristalerías González en el Barrio de San Juan Bosco.





Don Ausencio y Don Nicolás son invitados a formar parte de los Consejos de Administración de varios bancos.

En 1978, el gobernador Flavio Romero de Velasco inicia la construcción de la Plaza Tapatía (cuya extensión sería desde espaldas del Teatro Degollado hasta el Instituto Cultural Cabañas) para lo cual habría que demoler nueve manzanas de edificios, una de ellas ubicada frente al Mercado de San Juan de Dios donde Cristalerías González tenía su segunda tienda, por lo que tuvo que cerrarse. En junio de ese mismo año se compra un edificio con un local pequeño en dos plantas en 1,275 m2 enfrente de lo que sería dicha Plaza con la intención de construir más departamentos con local comercial en la planta baja una vez terminada la magna obra.

En 1979 se compra un terreno de 15,000 m2 en la Zona Industrial en El Salto, Jal., con la intención de construir ahí el centro de distribución del Grupo González, también se compra un terreno de 800 m2 en el Centro Histórico de la ciudad igualmente con la intención de construir otro edificio de departamentos con la planta baja para punto de venta.

En noviembre de ese mismo año se abre la onceava tienda, en la calle Industria esquina Calz. Independencia Nte., en el barrio de San Juan de Dios.

En 1980 se adquieren las licencias para utilizar comercialmente tres locales en dos mercados municipales: Dos en el Mercado de San Juan de Dios y uno en el Mercado de Abastos.

El Grupo González queda formalmente constituido hacia principios de 1981:
  • Mercados Municipales.
  • Menudeos.
  • Mayoreos.
  • Cambaceos.
  • Servicios contables, administrativos, de publicidad y de marcas comerciales.
  • Servicios de adiestramiento, capacitación y desarrollo de personal.
  • Servicios de arrendamiento y venta de vehículos de transporte.
  • Bienes inmuebles.
  • El Holding agrupándolos a todos ellos.

GRUPO GONZÁLEZ


1981: GRUPO GONZÁLEZ, TODO TIEMPO DE CRISIS ES TAMBIÉN TIEMPO DE OPORTUNIDADES

Hacia finales de la década de 1960 surgió la empresa Cristalerías Cuervo para hacerle competencia directa a los hermanos González: Pusieron una tienda prácticamente enfrente de varias de las tiendas de Cristalerías González.

En 1976 Cristalerías Cuervo ya contaba con 9 tiendas y un negocio de Mayoreo. Sin embargo, no pudieron sortear la crisis y hacia finales de 1980 se vieron en la necesidad de vender la empresa. Acudieron con una buena oferta a Don Ausencio y Don Nicolás, y Grupo González compra a Cristalerías Cuervo en 1981, creando una nueva empresa.

En diciembre de 1981 Grupo González abre NACRISA:
  • AMÉRICAS (Matriz, Menudeo y Mayoreo): Av. Américas 754 (en la Col. Mezquitán Country).
  • BOSCO: Industria 1652 y Sebastián Allende (en el barrio de San Juan Bosco).
  • CALZADA: Calz. Independencia Nte. 386 (en la Col. La Perla, frente al Parque Morelos).
  • FRESNO: Fresno 2056 (frente al Mercado Adrían Puga en la Col. del Fresno).
  • LICEO: Ignacio Herrera y Cairo 354 y Liceo (frente al Mercado Alcalde).
  • MINA: Javier Mina 286 (a una cuadra del Mercado Javier Mina).
  • PARQUE MORELOS: Juan Manuel y Calz. Independencia Nte. (en la Col. La Perla, contraesquina del Parque Morelos).
  • SANTA MÓNICA: Santa Mónica 106 (frente al Mercado Corona, en el Centro Histórico).
  • ZARAGOZA: Zaragoza 99 (frente al Mercado Corona, en el Centro Histórico).

NACRISA

Al iniciar el año 1982, “GRUPO GONZÁLEZ” está en su apogeo:
  • COMERCIO. 20 ubicaciones en su división Menudeos, 3 en su división Mercados Municipales, 3 en su división Mayoreos y 2 en su división Cambaceos, para comercializar todos sus productos abarcando los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Colima, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas y el Distrito Federal.
  • SERVICIOS. Servicios contables, administrativos, de publicidad y de marcas comerciales; Servicios de adiestramiento, capacitación y desarrollo de personal; y Servicios de arrendamiento y venta de vehículos de transporte.
  • BIENES INMUEBLES. Administración, arrendamiento y comercialización.
  • HOLDING. Controladora y financiera.


POLÍMATA Y LECTOR EMPEDERNIDO

En la casa donde transcurrió mi niñez, Don Ausencio tenía una biblioteca con un librero gigante, llegaba hasta el techo y estaba lleno de libros.

Había muchas enciclopedias: «Enciclopedia Salvat Diccionario», «Enciclopedia Autodidáctica Quillet», «Enciclopedia Familiar de la Medicina y la Salud», «Enciclopedia COMBI Visual», «México a través de los siglos», «Grandes Biografías», la «Colección de la Naturaleza» de Time-Life, «Las Grandes Épocas de la Humanidad» de Time-Life, «Mis Primeros Conocimientos», «Nueva Enciclopedia Temática», «El Nuevo Tesoro de la Juventud», el excelente «Appleton's Revised Cuyás Dictionary» de Grolier y, su favorito para consultas, los 10 tomos súper gruesos del «Diccionario Enciclopédico UTEHA».

Don Ausencio apreciaba mucho las enciclopedias, decía que ahí estaba todo el conocimiento de la humanidad.

Lo que más le gustaba leer era la Historia, sobre todo la Historia de México, y recomendaba que los demás la leyeran también. Su autor favorito: Nemesio García Naranjo (1883–1962), se bebía sus «Memorias».

El 17 de septiembre de 2006 el equipo de trabajo de su nieta Natasha, para un proyecto de su escuela, le hizo una entrevista:

–¿Cuántos libros tienes en tu casa, aproximadamente?

–200, 300 ... no los he contado, pero muchos.

–Si te dijeran que vas a pasar mucho tiempo solo, aislado de los demás y sin televisión ni teléfono, ¿qué libros te gustaría tener contigo?

–A lo mejor me llevaría la «Enciclopedia Británica» pero son muchos tomos. Me llevaría algo relacionado con la Historia, con la Historia de nuestro país básicamente.

–¿En dónde acostumbras leer?

–En mi oficina, una o dos horas diarias. En mi casa, en la oficina que tengo en mi casa, quizá otra hora.

También había muchísimos libros de negocios de los principales precursores de la Administración Empírica: Lawrence A. Appley, Peter F. Drucker y Ernest Dale. De los tres, su preferido era Drucker (el padre del Management).

Don Ausencio se sabía todas las teorías de Frederick Taylor, de Henri Fayol, de Abraham Maslow ... era imponente.

«LA ADMINISTRACIÓN EN ACCIÓN: El arte de hacer las cosas por conducto de otras personas», del especialista en administración y teórico organizacional, Lawrence A. Appley, fue el libro de negocios y administración que más apreció: se lo regaló Don Nicolás, su hermano, en 1961. Lo conservó toda su vida.

Recuerdo cómo me asombraba ver tal cantidad de libros en ese librero gigante, y admiraba ver siempre a Don Ausencio con un libro bajo el brazo. Leía todo el tiempo.

Era impresionante para mí que Don Ausencio supiera tanto de todo. De lo que yo le preguntaba él sabía, y si acaso tenía alguna duda o necesitaba consultar o corroborar algo, inmediatamente acudía a su biblioteca.

La década de los años 1970 fue una época de confrontaciones entre el presidente Luis Echeverría y organismos empresariales muy poderosos(especialmente el Grupo Monterrey, que se irritó porque Luis Echeverría les cerró las puertas al círculo presidencial encargado de las políticas económicas). Desafiaron abiertamente al gobierno: se opusieron a muchas de sus políticas, se negaron a invertir en el país, trasladaron sus capitales al exterior y difundieron rumores para desestabilizarlo. Se hablaba en las calles de golpe de Estado, que Luis Echeverría se daría un autogolpe de Estado con el fin de mantenerse en el poder; de enmiendas constitucionales; de reelección ...

Esos años también fueron de efervescencia estudiantil, de grupos guerrilleros, de secuestros, de guerrillas ...

Yo me fijaba en los títulos de los libros que leía Don Ausencio en ese entonces: «Retrato hablado», «Palabras mayores», «Sobre la marcha» ... Fue cuando me enteré de la existencia del escritor y periodista Luis Spota. Me leí todos los libros que Don Ausencio tenía de él en su biblioteca. Particularmente, «La Plaza», una novela que trata sobre el movimiento estudiantil de 1968 y lo sucedido en la Plaza de las Tres Culturas, me impactó. Hacía pocos años que comandos de la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S) habían intentado secuestrar a Don Eugenio Garza Sada en Monterrey, quien murió en el fuego cruzado al defenderse; y habían secuestrado y asesinado a Fernando Aranguren Castiello en Guadalajara. También, a principios de año (1977) habían secuestrado y asesinado a un compañero de la prepa. El ambiente que se sentía en la ciudad era de horror: en el período de 1968 a 1978 se vivió el momento más álgido de la represión en contra de movimientos políticos y sociales en México ...

Le pregunté a Don Ausencio al respecto.

–También en el 68, en el Tecnólogico, un grupo de estudiantes dirigidos por jesuitas realizaron una huelga. Inmediatamente los expulsaron a todos, pusieron controles estrictos para que no se volviera a repetir, y a los jesuitas los denunciaron ante la Iglesia. Allá no se andan con chingaderas: ¡Qué huelga ni qué la chingada! –me dijo con firmeza.

Yo automáticamente pensé en el ITESO, la universidad jesuita en Guadalajara.

Don Ausencio sabía todo.



LECCIONES DE VIDA

El 19/Ene/2012, unos días después de que cumplió 79 años, Don Ausencio me escribió esto de su puño y letra:






El mejor amigo de Don Ausencio fue Don Eligio Ramírez, alto directivo de Vidriera Guadalajara, y también originario de Nuevo León.

Los dos formaban parte del Club Nuevo León, una institución establecida hacia los 1950's por norteños llegados a radicar a Guadalajara por cuestiones de trabajo. El Club Nuevo León fue creado para departir y compartir vivencias en la añoranza por el terruño y la familia dejados atrás.

El hijo mayor de Don Eligio, nos compartió este texto:

AMISTAD PERENNE.
Por: Eligio Ramírez Arizpe.

Grandes ejemplos de amistad se dan como una clara muestra de valores y sentimientos humanos. Y en nuestras familias y con nuestros Padres, tenemos ese modelo de afecto franco y perenne.

Una amistad que data desde el año 1965. Una amistad formada por Ausencio González y Gloria Cortés con Eligio Ramírez y Olga Arizpe. Se originó en Guadalajara por medio de una institución llamada Club Nuevo León, creada y establecida años atrás por personas de ese estado norteño llegadas a radicar, por cuestiones generalmente de trabajo, en la Perla Tapatía, y que tenían en común esa añoranza por el terruño.



Para esa fecha de 1965, podemos enumerar a miembros de dicha institución que conformaron un grupo social con gran entusiasmo y empatía como Luis González Montemayor y Bertha Ríos; Ramiro Montemayor y María Julia Rodríguez; Salvador Montemayor y Alicia Tijerina; Tomás Elizondo y María Celsa Canales; Ramiro Martínez y Carmelita Martínez; Mario Leal y Alicia González; Guillermo Luna y Ruth Ballesteros; Ausencio González y Gloria Cortés; Eligio Ramírez y Olga Arizpe.

Cabe señalar que en el grupo del Club Nuevo León había más integrantes de diferentes edades que conformaban a su vez, sectores afines según sus coetáneos.

El Club llegó a rentar una casa en el Centro de la ciudad como punto de coordinación y reuniones estableciendo una cuota por cada miembro por concepto de renta y permaneciendo un tiempo bajo ese régimen de aportación monetaria. Posteriormente fue cancelado ese concepto de arrendamiento de inmueble.

En el caso del grupo aquí citado, continuaron las reuniones y en el ámbito social, se celebraban conmemoración de aniversarios o cumpleaños en las casas particulares de los festejados. Varias reuniones se llevaron a cabo en la casa de campo de Guillermo Luna y Ruth Ballesteros, algunas de las cuales fueron con las familias de todos los integrantes.

El matrimonio de Ausencio y Gloria, independientemente de su relación y convivencia con otras parejas del Club Nuevo León, tuvieron una conexión de amistad muy particular con Eligio y Olga. Una diferencia de 10 años en las edades de Chencho y Lico, no obstaron para captar ellos mismos, una concordancia en caracteres y costumbres cimentando una amistad entrañable. Tenían mucho en común. Pensaban igual y respetaban sus ideas y manera de ser. Una amistad ya con sólida madurez desde sus inicios y que el tiempo fue consolidando cada vez más.

Las reuniones entre las dos parejas se daban con amenas pláticas de horas de duración en una casa u otra o en restaurant, clara señal de vivencias de momentos gratos y apacibles, lo mismo con anécdotas y diálogos personales y de la familia que con temas de dominio y con sesgo bien puntualizado.

En el caso de Chencho y Lico, temas de política y negocios. En esas conversaciones duraderas con el tema de política, estaban totalmente actualizados con las noticias al día, sabían "santo y seña" de las decisiones en la gobernación que eventualmente afectarían en mayor o menor medida a todos y conocían los nombres de cada funcionario público, al nivel de Secretarías de Estado que influían en el acontecer en la cosa pública. Y sin faltar sus propios diagnósticos según las tendencias observadas y comentadas por ellos.

En el tema de negocios, era de especial interés para ambos, tanto la situación como los cambios en las planas directivas de Vitro, ya que nuevas asignaciones en la Organización en puestos importantes del grupo, podían significar algún cambio de estrategias del negocio del vidrio en envases y cristalería en cuanto a niveles de producción, distribución y costos, según las tendencias del comportamiento de la economía a nivel nacional, lo que iba ligado con el tema de política.

Todo acompañado de aquellos momentos placenteros de amistad y de aperitivos y bebidas en el discernimiento.

Y Gloria y Olguita forjaron también una amistad duradera que era el equivalente al calificativo de mejor amiga y considerarse casi como hermanas. La confianza otorgada mutuamente era y es innegable y sus sentimientos como personas y como Madres de familia eran asimismo de antonomasia y bondad con absoluto apego y amor a la familia.

Ese aprecio entre familias muy pronto cimentó las bases para una amistad que permanecería para la posteridad. La designación de compadrazgo vino como lógico sentimiento de afecto y respondía enteramente a la atención brindada en ese distintivo título de correspondencia recíproca.

El afecto extendido al ámbito familiar se reflejó también en el aprecio a los Papás de Chencho quienes vinieron desde Vallecillo, en un par de ocasiones, a inauguración de tiendas de Cristalería en Guadalajara y ahí tuvieron Lico y Olga el gusto de conocerlos. Posteriormente acudieron a Vallecillo, ese poblado del norte de Nuevo León de donde eran ellos originarios, a la celebración de sus 50 años de matrimonio.

Lico se adelantó al ser llamado a la presencia del Señor, en abril del año 1994 y Chencho, a su vez, partió a esa señal Divina en octubre del año 2022.

Ambos dejan en sus familias un legado invaluable de remembranzas y enseñanza de valores humanos sinigual. Su aportación en claros ejemplos de amor para con los suyos, tenacidad e indiscutible responsabilidad en el trabajo, impavidez e inteligencia ante vicisitudes durante su vida además del respeto y empatía en su entorno, nos indican su convicción a los más sublimes sentimientos de bondad, rectitud y humanidad.

Nuestra satisfacción y honra para ellos con todo nuestro amor.

Y la bendición y el consentimiento de Dios, son la recompensa.

Familia González Cortés.
Familia Ramírez Arizpe.

¡Gracias Lico!




Gloria y Chencho, con mucha pena y dolor...
Por: Amalia Diana González Martínez


Por los que se fueron demasiado pronto...
pero su presencia será eterna.
A los que nos dejaron sin querer marcharse
pero ya era tiempo de trascender.
A los que ya no sabemos si lo que queremos es abrazarles, que nos abracen, o soltarles, o que solo regresen un instante.
A los que brillan cada noche allí arriba, pero mucho más en el corazón.
A los que están en nuestros sueños de noche y día también.
A los que tuvimos que decir adiós sin querer, sin esperarlo.
A los que nos dejaron huella, momentos y recuerdos inolvidables.
A los que nos hacen soltar una lágrima al pasar por ese lugar especial, al escuchar una canción, o al mirar una imagen.
A los que nos dejaron un poco más solos, aunque no se hayan ido del todo, ya que aún caminan a nuestro lado.
A los que nos dejaron miles de cosas por decir.
A los que estarán siempre, aunque no vuelvan nunca.
A los que un día esperamos volver a ver, en ese cielo... en esa vida... y poder abrazarlos fuerte, no soltarles y decirles...
¡¡Gracias, Gracias, Gracias!!
A mí querido Cheché, ¡mi cariño y amor por siempre! 💕











“Pienso que toda vida [...] se compone de puros instantes, cada uno de los cuales está relativamente indeterminado respecto al anterior, de suerte que en él la realidad vacila [...], y no sabe bien si decidirse por una u otra entre varias posibilidades. Este titubeo metafísico proporciona a todo lo vital esa inconfundible cualidad de vibración y estremecimiento.” (José Ortega y Gasset; «La rebelión de las masas»; 1929.)

En «El hombre y su circunstancia», Ortega y Gasset “nos recuerda que en estos tiempos no alcanza con una ética que determine si nos encontramos actuando bien o mal de acuerdo a parámetros abstractos y generales. En todo caso, de lo que se trata es de medirse cada cual consigo mismo y de exigirse desde la propia libertad y decisión lo que nadie exige externamente: el anhelo y empeño por alcanzar la propia perfección.” (Mora Perpere Viñuales; «Vida heroica y fidelidad a uno mismo: Una lectura desde el raciovitalismo orteguiano»; Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica; Vol. 60 Núm. 157; 2021; pp. 21-29.)

Ése fue Don Ausencio toda su vida: Siempre fiel a sí mismo, contra viento y marea.




MUERTE, NO TE ENORGULLEZCAS
John Donne (1609)


Muerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te hayan llamado
Poderosa y terrible, no lo eres;
Porque aquellos a quienes crees que derribas
No mueren, pobre Muerte; ni tampoco puedes matarme a mí.

El reposo y el sueño, que podrían ser casi tu imagen,
Brindan placer; entonces mayor placer debe provenir de ti,
Y nuestros mejores hombres se van más pronto contigo,
A descansar sus huesos y entregar sus almas.

Eres esclava del destino, del azar, de los reyes y de los desesperados,
Y moras con el veneno, la guerra y la enfermedad;
Y la amapola o los hechizos pueden adormecernos también
Como tu golpe, y mejor aún; ¿por qué te muestras tan engreída, entonces?

Después de un breve sueño, despertamos eternamente
Y la muerte no será más; Muerte, tú morirás.


DEATH, BE NOT PROUD
John Donne (1609)


Death, be not proud, though some have called thee
Mighty and dreadful, for thou art not so;
For those whom thou think'st thou dost overthrow
Die not, poor Death, nor yet canst thou kill me.

From rest and sleep, which but thy pictures be,
Much pleasure; then from thee much more must flow,
And soonest our best men with thee do go,
Rest of their bones, and soul's delivery.

Thou art slave to fate, chance, kings, and desperate men,
And dost with poison, war, and sickness dwell,
And poppy or charms can make us sleep as well
And better than thy stroke; why swell'st thou then?

One short sleep past, we wake eternally
And death shall be no more; Death, thou shalt die.




SONETO CXLVI
William Shakespeare (1609)


... muerta la Muerte, ya no hay muerte.


SONNET CXLVI
William Shakespeare (1609)


... Death once dead, there’s no more dying then.



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